Sobre mí

Sobre mí hay como un metro de aire, luego un falso techo de pladur, y hormigón, viguetas, láminas de aislamiento, foam y rastreles sobre los que se asienta la tarima flotante de los vecinos de arriba. Y una sala paralela a la mía, con la misma estructura y una alfombra en medio, probablemente, y un balcón mirando al mismo prado y eucaliptos. Estos vecinos tienen encima también su metro de aire y un falso techo de pladur, hormigón, viguetas, rastreles, tarima flotante y otra alfombra y otro vecino en otra sala con vistas al prado, y techo, hormigón y aislamiento térmico, lana mineral, poliestireno extruido, impermeabilizantes, rastreles y tejas curvas color terracota. Sobre las tejas una antena UHF con una urraca apoyada o un mirlo cantando. Más arriba puede haber otro pájaro volando, estratos, nimboestratos, cúmulos o cirrocúmulos o ninguna nube, un avión volando hacia Newark, y la estratosfera. La mesosfera (donde arden las estrellas fugaces), la ionosfera (auroras boreales) y el final de la atmósfera. Algún satélite artificial, Júpiter, Urano, el espacio interplanetario, el Cinturón de Kuiper, la Nube de Oort, el final del Sistema Solar. Luego estrellas: gigantes, enanas, blancas, rojas, disminuyendo paulatinamente la cantidad hasta haber pocas, muy pocas, ya casi ninguna, y ninguna, y llegar entonces al final de nuestra querida galaxia espiral: la Vía Láctea. A partir de ahí, el espacio intergaláctico y galaxias cercanas: Andrómeda, la del Triángulo y otras que conforman nuestro grupo local, hasta que se acaba el grupo. Este grupo está dentro de un supercúmulo de grupos que, más arriba, se termina también. Entonces está el horizonte del universo observable. Más allá, no se sabe.

Antes de mí, aquí, debajo del falso techo, los cirrocúmulos, etc, hubo otra persona, no sé quién era. Después de mí vendrá alguien, pondrá su alfombra y tampoco sabrá quién estuvo aquí antes.